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domingo, 19 de diciembre de 2021

FELICES FIESTAS

Os deseo a todos y a todas que paséis unos días maravillosos en compañía de vuestra familia.

Un abrazo y mucha salud!!



Y no os olvidéis de jugar mucho y hacer todos los días actividad física.

Aquí os dejo alguna receta saludable que podéis probar estos días.









viernes, 22 de octubre de 2021

CRECIENDO EN SALUD

Estimadas Familias,


Desde el Programa  Creciendo en Salud del Centro, queremos hacer  hincapié  este año en la necesidad e importancia de tomar en el colegio un desayuno saludable.




Comenzaremos este curso proponiendo un nuevo  Reto Saludable:

 

“ZUMOS ZERO”


El alumnado intentará sustituir el zumo o batido de su desayuno habitual  por agua, fruta fresca, hortalizas, frutos secos,…

Ya que la cantidad de azúcar que contiene cada zumo es elevadísima.


Los riesgos de los zumos envasados para niños y niñas


Un zumo envasado no es más que un vaso de agua con azúcar, colorantes y saborizantes con escaso valor nutricional.

Los zumos de frutas son consumidos de forma abusiva sobre todo en la infancia y cada día más pediatras advierten sobre todos los riesgos que conlleva consumir esta bebida «superazucarada». Según un estudio reciente de la "Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPAP), hasta un 70% de familias le da a su hijo un zumo envasado para merendar.

A continuación presentamos los principales riesgos de los zumos envasados para los niñ@s.

Riesgos de los zumos envasados para niñ@s: 

1 – Aumentan el riesgo de padecer obesidad

En muchas ocasiones sustituimos un zumo envasado por un refresco, pensando que hacemos lo mejor por nuestro/a  hijo/a. Lo que desconocemos es que los zumos envasados contienen similares cantidades de azúcar y calorías que los refrescos azucarados. Si observas la tabla nutricional del 99,9% de los zumos envasados comprobarás que estos cuentan con similares cantidades de carbohidratos, todos procedentes del azúcar. Por lo tanto, el consumo regular de zumos envasados aumenta de forma exponencial el riesgo de aparición de obesidad en nuestr@s hij@s (con todos los riesgos asociados que conlleva la obesidad: hipertensión, colesterol alto, enfermedades cardiovasculares…).


                 2 – Aumentan el riesgo de desarrollar diabetes mellitus o de tipo 2

Los zumos envasados contienen fructosa, un azúcar de absorción rápida pero con un índice glucémico bajo (capacidad de elevar el nivel de glucosa/azúcar en sangre). Sin embargo, el consumo de fructosa en líquidos provoca una alteración metabólica mucho mayor. El consumo de zumo envasado de forma habitual hace que el páncreas de nuestro/a hijo/a tenga que trabajar más. Con el paso del tiempo, el sobresfuerzo del páncreas provoca una resistencia a la insulina, significando esto que no podrá transportar toda la glucosa que sobra, teniendo que acumularla en la sangre. Esto a la larga se convertirá en diabetes (con el riesgo asociado de padecer enfermedades cardiovasculares, vasculares…).

 3 – Provocan la proliferación de caries

Los zumos envasados contienen una mayor cantidad de azúcar concentrada y además resultan ser ácidos. Como consecuencia de su ingesta prolongada, deteriora el esmalte provocando la proliferación de caries además de producir daños en las encías, haciéndolas más propensas a la infección en la edad adulta. Si le das a tu bebé zumo en biberón, te aconsejamos que dejes de hacerlo inmediatamente.


4 – Provocan flatulencia, dolor abdominal y diarrea

Si te paras a leer la etiqueta de los zumos que encuentras en tu supermercado verás que muchos de ellos llevan determinados edulcorantes como el sorbitol. Estos azúcares no absorbibles suelen provocar flatulenciadolor abdominal y en muchas ocasiones diarreas en los niñ@s.

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Por supuesto continuaremos anotando en el Frutómetro la fruta que traigan cada día.

¡¡Muchas Gracias por vuestra colaboración!!

Saludos Cordiales.

 

 








lunes, 18 de enero de 2021

ALIMENTACIÓN SALUDABLE

 

CÓMO PREPARAR A TUS HIJOS UN BUEN DESAYUNO PARA EL COLE


Cómo preparar a tus hijos un buen desayuno para el cole
Tarteras molonas para desayunos felices. 


Apúntate a nuestra campaña por un desayuno libre de productos industriales, no te agobies si tu hijo no tiene hambre solo despertarse y llena la mochila con fruta, bocadillos, frutos secos y alimentos que complementen las comidas para conseguir una ingesta diaria completa y equilibrada.

 

1. Si se compra envasado en plástico, no se lo pongas

No nos referimos precisamente a la bolsa en la que ponemos las manzanas o los plátanos, sino a la bollería industrial, galletas y cereales a tope de azúcar, leche con cacao, bricks de zumo procedente de concentrado y otros productos industriales tristemente habituales en los desayunos escolares. Ni son buenos ni, reconozcámoslo, lo están: el azucarazo y el exceso de grasa ocultan al paladar cualquier posible atisbo de sabor.

2. Olvida los alimentos específicos para el desayuno

Nuestro nutricionista de cabecera, Juan Revenga, se pregunta por qué asumimos que hay alimentos típicos ‘de desayuno’ que jamás pondríamos en una comida o una cena. “Pensemos en ello y, cuando identifiquemos este tipo de productos, asumamos que tampoco deberían formar parte de un desayuno”.

Y a la inversa y en positivo, “una vez que tengamos alimentos identificados como saludables idóneos para comidas o cenas (con sus postres incluidos) esos alimentos se pueden ir directamente y en tobogán a los desayunos de los niños. Creo que ya va siendo hora de romper ciertas inercias absurdas además de inventadas por los de siempre: la industria”. ¿Barritas de cereales con miel? No. ¿Galletas de chocolate? Tampoco ¿Una tortilla francesa, pan y tomate? Adelante. Y así con todo.

3. Respeta los tiempos del niño

Juan Revenga tiene un mensaje para los padres preocupados porque a sus hijos no les apetece comer antes de ir a la escuela: “respecto al miedo o incluso terror que pueda causar mandar al cole a un niño sin desayunar en casa –digo en casa porque tarde o más temprano terminará desayunando– sirva esto como tranquilizante:

Esta reciente publicación evalúa el impacto de realizar el desayuno en el aula (algo relativamente frecuente en los programas sociales de Estados Unidos) y de entrada concluye una pseudo obviedad más o menos previsible: en aquellos programas escolares en los que se contempla el desayuno en el aula hay menor absentismo escolar, pero en cuanto al rendimiento, no se observaron diferencias entre aquellos niños que seguro sí desayunaban frente a los que no se sabía si desayunaban o no.

En nuestro entorno me parece inmoral el forzar a un niño a comer (en especial si se le dan chucherías de desayuno), más incluso que el forzar a un adulto ya que, al fin y al cabo con los niños se puede ejercer más fuerza. Al igual que un adulto puede salir de casa por el simple hecho de que no le entra nada inmediatamente después de levantarse, un niño tiene el mismo derecho”.

4. Sé -un poco- prevenido

Evidentemente no hace falta hacerse un programa de desayunos mensual, pero sí está bien tener algo en la recámara para esos días en los que la nevera flojea. Nueces, avellanas o almendras, una lata de atún que puede convertirse en un estupendo bocadillo y algo de pan en el congelador o en forma de tostada –idealmente, integral– serán nuestros mejores aliados cuando lo fresco flojea.

El nivel de previsión debería aumentar cuantos más desayunos haya que preparar a diario: cualquiera que tenga que enfrentarse recién despertado a la tarea de preparar tres tentempiés (mis hijos se despiertan con hambre, desayunan otra vez en el cole y meriendan antes de las actividades de la tarde) sabrá de qué le hablo. Si la situación es dramática y hay que improvisar de camino al colegio, la solución más simple y fácil está en pasar por la frutería (y con ella pasamos al siguiente punto).

5. Piensa en verde

La fruta lo tiene todo para ser el desayuno escolar perfecto (o una parte importante de él). Juan Revenga apunta que “siempre que le pidas al frutero que te la lave antes de entregártela –algo que me imagino le encantará– o lo hagas tú mismo en una fuente. Manzanas, peras, plátano, mandarinas, clementinas (las que se pelan tienen el plus de que no hace falta lavarlas), pero también un kiwi (hay cucharillas-cuchillos de plástico que se pueden transportar perfectamente para estas cuestiones... si eres previsor), cerezas, melocotones o ciruelas”. Añado un tentempié vegetal que triunfa bastante entre mis cachorros: zanahoria, pasas y queso curado.

6. Y en pan

El pan es la base perfecta para un desayuno de media mañana, Pan de verdad: de trigo, espelta o centeno, mejor integral y de una buena panadería, sin mejorantes, de fermentación lenta, con aroma y con cuerpo. Los niños tienen unos dientes estupendos y pueden –y deben– utilizarlos, así que no necesitan comer siempre hogaza de molde blandito. A este pan podemos añadirle un chorrito de aceite, jamón dulce o salado, queso fresco o curado, unas lonchas de pechuga de pollo o pavo o el atún o la tortilla que mencionábamos antes. Para darle un extra de sabor y frescura, podemos añadir unas hojas de lechuga o rodajitas de pepino, tomate o cualquier otra hortaliza.

7. Busca el equilibrio

Ya sabemos que el desayuno no es la comida más importante, pero los dos o tres tentempiés diarios que toman los niños acaban siendo una parte nada desdeñable de su ingesta diaria. Es importante tener en cuenta el resto de alimentos que van a consumir durante el día –si comen en el colegio está bien tener el menú a mano–, para que la alimentación al final del mismo sea lo más equilibrada y completa posible.

Algunas de las organizaciones que diseñan los menús de los comedores escolares –con nutricionistas en plantilla o como asesores– incorporan sugerencias de cenas, desayunos y meriendas: si tienes el día poco inspirado, siempre puedes echarles un vistazo.

8. Recicla y reutiliza

Esto no es exactamente de comida, pero también es importante. Teniendo en cuenta la cantidad de tentempiés que toman al año nuestros hijos por ahí, llevarlos en un táper o elemento reutilizable –siempre que haya que envolverlos– le ahorrará al planeta un buen montón de papel de plata que procesar. Si las tarteras son incompatibles con los juegos en el patio, inventos como éste –que se puede meter perfectamente en el bolsillo– harán exactamente la misma función.

El Comidista. El País


martes, 16 de junio de 2020

AHORA Y SIEMPRE CON HÁBITOS DE VIDA SALUDABLE. ¡¡BUEN VERANO!!

Espero este verano continuéis haciendo mucho ejercicio físico y mantenido los hábitos de vida saludable, recordando mantener una dieta sana y equilibrada.








¡¡Felices Vacaciones!!

Un abrazo enorme para todos y para todas.




miércoles, 22 de abril de 2020

ALIMENTACIÓN SALUDABLE

10 HÁBITOS ALIMENTARIOS SALUDABLES

Aprender a comer de manera sana y cuidando nuestro cuerpo es algo que debemos hacer ya desde la infancia, debido a que, una vez adquiridos, los malos hábitos son muy difíciles de cambiar. ¿Se puede aprender a alimentarse saludablemente?


¡Por supuesto! Pero es un aprendizaje que debe venir desde el propio ejemplo. Tanto en casa como en los centros educativos, los más pequeños deben comprobar que los consejos y pautas que se les enseñan coinciden con las prácticas que siguen los adultos que están a su alrededor.
A continuación, te enumeramos algunos consejos básicos para enseñar a los más pequeños, ¡y también para ponerlos en práctica!:
  1. Elige una alimentación variada: Combina todos los días alimentos de los diferentes grupos para asegurar el consumo de todos los nutrientes necesarios.
  2. Realiza 5 comidas diarias: La comida a lo largo del día debe estar distribuida en, como mínimo, 3 tomas, aunque lo ideal es llegar hasta 5. Da al desayuno la importancia que se merece y toma una cena ligera. ¡Y evita el picoteo entre comidas!
  3. Los cereales, la base de la alimentación: Se trata de un alimento pobre en grasa y son ricos en fibra, minerales y vitaminas. Se componen primordialmente de carbohidratos, los cuales son la principal fuente de energía de nuestro cuerpo.
  4. ¡Frutas y verduras, imprescindibles!: Come cada día al menos 5 piezas de fruta y verdura; son ricas en antioxidantes, fibra, minerales y vitaminas. Escoge frutas y verduras de temporada: son más baratas y han madurado naturalmente. Y recuerda, ¡en la variedad está el secreto!
  5. Modera las grasas: Las grasas son nutrientes esenciales en la dieta, pero su consumo debe ser moderado. Prioriza el consumo de aceites de origen vegetal, preferiblemente el aceite de oliva virgen.
  6. No existen alimentos malos: No conseguirás nada prohibiendo a los más pequeños comer determinados alimentos. Lo importante es no promover los malos hábitos de alimentación y abusar de determinadas comidas (alimentos precocinados o comida rápida). ¡Respeta las pautas de las pirámides de alimentos!
  7. El agua es básica y necesaria: Mantener una hidratación adecuada es imprescindible si queremos mantener la salud física y mental. De forma orientativa, se recomienda que cada persona beba de 1,5 a 2 litros al día.
  8. Disfruta de la comida: Convierte el tiempo de la comida en un momento para disfrutar con la familia, ¡sentaos juntos y contaros como ha ido el día! Además, es importante comer con la televisión y otros dispositivos electrónicos apagados, e intentar masticar despacio y disfrutando de los alimentos.
  9. ¡Haz ejercicio!: Realiza al menos 30 minutos de actividad física diaria. Es conveniente también reducir el tiempo que dedicamos a tareas o actividades sedentarias, como estar frente al ordenador o el televisor.
  10. Preparad en familia el menú semanal: Así llevaréis al mercado la lista de la compra preparada y no habrá caprichos de última hora. Elegid alimentos ecológicos y de proximidad…¡tu cuerpo y el sabor de tus recetas lo notarán!